Indumentaria valenciana
Si miramos el diccionario, este nos dirá que la indumentaria es el conjunto de todas aquellas cosas, distintas en materia y forma, que sirven para cubrirse y vestirse. Durante mucho tiempo, sobre todo en regiones de clima cálido, la necesidad de cubrirse el cuerpo no tenía sentido, tanto es así, que esta necesidad estuvo precedida simplemente por un deseo de adornarse, suscitado por una tendencia artística innata, para superstición o para la necesidad de inspirar temor.
Suponemos que el hombre sentiría la necesidad de vestirse a consecuencia de una disminución de su resistencia física, manifestada especialmente en ocasiones de cambios de clima o de emigraciones hacia las zonas heladas. También es probable que la idea de cubrirse no fuera sugerida en un principio por motivos de pudor, este sentimiento fue favorecido por el vestido, pero es casi seguro que no determinaría su uso.
Durante la Edad del Bronce y Hierro, la humanidad hizo progresos básicos en diversos campos, entre ellos, el de la indumentaria. Los pueblos más evolucionados se iniciaron durante esta época en la ganadería y la agricultura; estas dos actividades fundamentales proporcionaron al hombre fibras de animales (lanas) y vegetales (lino). Posteriormente, comienza a utilizarse el algodón y la seda, introducida en el mediterráneo por los indios y los chinos.
En un principio la confección del vestuario fue realizada por las mujeres pero más tarde, también los hombres participaron en la confección de vestidos y calzados. La confección de telas, vestidos y accesorios diversos llegó a su grado de perfección durante los siglos XV y XVI, cuando el florecimiento de las condiciones económicas de algunas clases sociales hicieron posible las nuevas exigencias sentidas en los siglos anteriores.
En este estudio sobre indumentaria valenciana, tomamos como punto de partida el siglo XVIII, no por predilección por este siglo, sino porque el número de trajes anteriores a esta época es muy escaso. Por norma general, los vestidos más antiguos los encontramos en museos de indumentaria (como pueden ser los fondos de indumentaria femenina del Museo Nacional de Cerámica), anticuarios o arcas familiares con trajes de época. También son muy valiosas las aportaciones realizadas en el siglo XIX por el Romanticismo, que pretendía mantener todo aquello que era pintoresco. En aquel momento se recogen datos y material que aún están al alcance de la mano.
En las muestras que conservamos, observamos que el traje de valenciana está siempre bajo la influencia de los cambios al largo del tiempo. Las clases populares se miraron en los aristócratas y cortesanos, y en consecuencia, intentaron imitarlos. Gracias a los grupos folklóricos, los trajes populares están respetándose y manteniéndose como eran en un principio.
Si hacemos caso a la opinión popular (falleros y falleras) nos encontramos con un traje de valenciana que recoge un conjunto de elementos cubiertos de lentejuelas. Este concepto es totalmente falso, ya que el traje de valenciana es un equilibrio perfecto de elementos que se complementan unos con otros. Cada elemento está cumpliendo una función y los colores están bien armonizados. No va cubierto de lentejuelas. Es un traje rico pero no cargado. La riqueza viene dada por la calidad de los tejidos, por el oro, la plata, las perlas y las esmeraldas del aderezo.
El traje de valenciana es un homenaje a la seda, pues la tela, las cintas y el terciopelo son de seda. En este traje no se admiten modas, ni en forma, ni en confección, ni en
el resto de elementos. Es de una forma y no se puede variar, pues de lo contrario sería un disfraz y caería en la extravagancia; además, hay tanta variedad de dibujos, de tejidos, de adornos y
bordados, dentro de la línea clásica, que permiten que el traje no se convierta en cualquier uniforme carente de personalidad. Este traje conserva muchos elementos de la época de los Borbones, ya
que el traje en sí, sin delantal ni pañuelo, es en esencia el traje de la mujer española del siglo XVIII. La característica general es que están cortados por la cintura, de la misma forma que los
trajes de la época.
El complemento de la indumentaria debe ser el pertinente. Cada época tiene su traje y su pelo. Hasta bien entrado el siglo XX, las mujeres conservaban los cabellos largos durante toda su vida, lo peinaban recogiéndolo detrás de la cabeza. Sólo lo cortaban en caso de enfermedad o como castigo, promesa o sacrificio. Para la complejidad del moño era normal que las mujeres fueran ayudadas por otra persona. Existen ciertos elementos que ayudan en la elaboración y mantenimiento del peinado y que se pueden incluir, como joyas.
El traje típico de valenciana
El traje que llevan las falleras actuales tiene una larga tradición en la historia. Apareció en el siglo XVI y empezó siendo un traje de trabajo de las labradoras valencianas, pero con el paso del tiempo se fue transformando, y derivó a una indumentaria más elegante que se usaba en ocasiones especiales. En definitiva, el traje de fallera actual es el traje de fiesta que usaban las valencianas siglos atrás.
Ropa interior
Camisa
Es un pieza indispensable ya que se utilizaba igualmente para bajo el jipó y como camisón ya que llegaba hasta la rodilla. Solía ser de hilo, batista, lino, etc. La parte de arriba constaba de un escote, amplio, cuadrado o redondo que llevaba cosido al borde una puntilla fruncida que, en ocasiones, se fruncía mediante una lista o cordón. Con la finalidad de introducir la prenda por la cabeza se hacía una apertura a la altura del pecho pasada por un botón o lazo. En la parte inferior de esta, se hacían unos pequeños bordados que podían ser iniciales o corazones. Las mangas eran cortas y de farol. También acababan en una tirilla y en una puntilla fruncida.
Cametes
También conocidas con el nombre de calza interior, zaragüel de mujeres o pantalón interior. Comienza a gastarse en el siglo XIX. Se trata de un pantalón de lencería ligeramente más corto que las enaguas. La parte superior llega hasta la cintura donde se distribuye el vuelo, continúa con dos canales o perneras. Está hecho de hilo o telas finas y está rematado en la parte baja por encajes, bordados , entredoses y pasacintas.
Chambra
Va sobre la camisa como un corsé o corpiño interior, y es de reducidas dimensiones y muy adornada, pues la parte superior puede permanecer visible.
Calces
Son de algodón, lana, hilo o seda, y de color blanco habitualmente. Están bordadas con dibujos. Cubre de forma ajustada el pie y la pierna hasta la rodilla. Su objetivo primordial es proteger de los agentes externos. Teniendo en cuenta la climatología valenciana, la mujer solía prescindir de ellas y sólo ponérselas en ocasiones festivas. Pueden ser lisas o caladas, de un color o combinadas.
Lligacames
Se ajustan por debajo de la rodilla y acaban en un lazo que puede ser una simple cinta o una cinta tejida en casa. Los lligacames más ricos acaban en borlas o flecos. Llevan inscripciones y alusiones amorosas.
Sinagües
Van directamente encima de la camisa. No tienen porque ser una sólo, se pueden poner varias la una encima de la otra. Es como una falda interior, confeccionada con materiales similares al de las camisas. Su largura depende del largo de la falda, el perímetro oscila entre tres y cuatro metros. El vuelo se recoge en pequeños pliegues y están unidos por una cinta. Hay dos cintas y los pliegues se distribuyen en delanteros y traseros. La parte trasera mide el doble que la delantera y la parte del bajo va adornada con volantes, cordones, bordados y puntillas. Cuanto más ricas son, más arriba se ponen.
Faltriquera
Es como una bolsa o bolsillo que va encima de las enaguas atada mediante unas vetas en la cintura. El tejido, la forma y el color van a gusto de la persona que lo lleva.
Ropa exterior
Tipos de faldes
Refaix
De uso semiexterior o exterior ya que puede ponerse encima de las enagusa o como falda. Puede servir como protección del frío y para las labores domésticas y de campo. Se utilizaban más en las zonas del interior. El material del que están hechas suele ser de paño, lana o bayeta. Tiene colores lisos con predominio del rojo y el amarillo y están bordadas con cenefas. También pueden ir a rallas horizontales o verticales.
Sadalejo
Se utiliza como vestido exterior, aunque también se puede llevar bajo otra falda. La diferencia más marcada con los otros tipos de faldas está en el material que se utiliza par confeccionarla. Estos suelen ser muselinas, indianas (tela de algodón decorada con estampación), sarasas, etc. El sadalejo se utilizaba durante el último tercio del siglo XIX, incluso durante el siglo XX.
Guardapeus
A pesar de que no es una falda típicamente valenciana, ha sido uno de los tipos de falda más utilizados por la mujer valenciana. El material del que están tejidos suele ser seda. La tela de la falda puede ser lisa o estampada, espolinada, adomascada o brocada. Los colores más utilizados son el azul y el verde. Este tipo de falda llevaba en la parte de bajo como un volante, denominado faralar, de unos 20 cm de ancho, confeccionado con un tejido de diferente composición y color que la falda. También puede llevar guarniciones cerca de la orilla como pueden ser galones o puntillas doradas. Por norma general, todas las faldas tienen una anchura de 4 metros y la distancia que las separa de tierra varía dependiendo de la época y la moda. El fruncido va repartido proporcionalmente por toda la falda.
Tipos de cossos
Justillo
Es una pieza muy generalizada en todas las comarcas. Cubre el cuerpo desde el hombro hasta la cintura, ciñendo y ajustando el tronco. Oprime el pecho, y para acoplarse al vuelo de la falda lleva unos cortes que delimitan unas aletas. Va abierto por delante y pasado mediante un cordón que puede estar visible o escondido en el forro. Para aumentar la rigidez de la prenda se colocan, entre el forro y la tela, unos refuerzos tal como ramas de olivo, esparto, etc. La punta delantera puede ser más o menos grande, dependiendo de la persona que lo lleva y puede ser triangular, cuadrada o redonda.
Gipó
Es una pieza muy similar a la anterior, pero esta está provista de mangas estrechas y están muy pegadas al brazo. La manga puede ser larga o corta. La terminación del puño puede ir ajustado mediante botones o lazadas, incluso puntillas. Los materiales de los que están hechos, así como los colores, son variados. Pueden ser tanto sedas como lanas, con dibujos o sin ellos.
Dalantal
Probablemente surgió como elemento protector. No hay ninguna norma que nos hable sobre la anchura o largura de esta, ya que eso debe ir a gusto de la usuaria. Las telas que se utilizaban eran similares a la de los pañuelos. Su forma puede ser cuadrada, rectangular u oval, y va recogido en pequeñas lorzas en una veta o cinta, envolviendo la cintura y pasado a la parte trasera con un lazo. En ocasiones, los motivos o bordados del delantal y del pañuelo, eran iguales o similares, lo cual no quiere decir que por necesidad deban serlo.
Mocador de coll
Consiste en un cuadrado de tela. Su composición puede ser de lino, algodón o lana, aunque también puede ser de seda, tafetán, clarín, tul, etc. El color predominante es el blanco, pero también se gastan otras, como puede ser el negro. Iban bordados o con incrustaciones de puntillas o vainicas. Se coloca doblado en forma de triangulo. Se pone encima de la espalda, poniendo las dos puntas que penden encima del pecho, cruzada o anudadas, incluso dentro del justillo o gipó. Originariamente servía para taparse el escote y la puntilla del cuello de la chambra. Aquellos pañuelos con forma triangular, lo son porque se han cortado, bien por gusto de la usuaria o por partición de la herencia.
Cintes
Eran elementos de calidad y coloristas. Lo más común, era colocarlos alrededor de la cintura o del cuello. El material del que están hechos suele ser seda, tafetán, mouré, terciopelo, etc. Incluso pueden llevar flecos, lentejuelas o puntillas de oro y plata. La importancia de las cintas se puede apreciar en las obras de arte. Las cintas de seda (la fibra que más ha representado el lujo en la historia) han tenido un uso suntuario. Se han utilizado como un signo externo de riqueza aplicado a las vestiduras junto a blondas, brocados y pasamanerías. Durante los siglos XVIII y XIX se usaron como "joyas de los pobres", como soporte de colgantes, gargantillas, medallas etc.
Complementos
Agujas o rascamonyos
Son la pieza fundamental para la realización del peinado. Es un objeto cilíndrico con forma de tubo, compuesto de dos piezas: espada que es punzante y cañón que es cilíndrico y hueco y sujeta el moño. Se acoplan la una dentro de la otra. Acaban lateralmente por dos apliques en forma de botón o bola, que suelen estar adornados por espejitos, piedras semipreciosas o perlas, según el gusto o los medios de la dueña. Suele ser esférica, en disco o forma de almendra u hoja. Su nombre de rascamonyos procede de la costumbre de las mujeres que al no deshacerse el moño todos los días lo utilizaban para poder rascarse si tenían molestias.
Arracades
Son de formas muy variadas, van adornadas con esmeraldas, perlas o espejitos. Con un cierto orden podemos hablar de polca, racimos, barquillos, de balcón, barquetes, de pajaros, de la Virgen...
Joia
Es un broche grande que va colocado o encima del pañuelo o colgando del cuello mediante una cinta, collar o cadena. Puede tener una forma parecida a la de las arracades o forma de lazo del que cuelga una cruz. Las mujeres también se ornamentaban con pulseras o manillas y también con anillos.
Pintas
Su origen parece debido a una transformación del objeto que de servir para peinarse o atar el cabello, pasa a dejarse en la cabeza, convirtiéndolo en un motivo ornamental. Es ligeramente cóncava en sentido horizontal para adaptarse a la forma de la cabeza. Tiene dos zonas bien diferenciadas dentro de la misma parte: la inferior con púas y la superior que será visible por arriba del moño. La parte exterior suele llevar una cenefa ribeteándola y un discreto adorno en el centro; esos adornos son con relieve o grabados, nunca calados ni con pedrería. La pinta se coloca entre el moño trasero y la cabeza. Las pintas pueden ser de forma rectangular o triangulares. La adaptación popular ha hecho colorar la de tamaño más grande detrás y las más pequeñas en los costados. Los materiales de que están hechas suelen ser plata, plata dorada y latón. Son de uso posterior las pintas de concha, hueso o otros materiales.
Mantelina
Es una pieza que se coloca sobre la peineta en actos religiosos, blanca o negra y con bordados y encajes.
Zapatos
De ligero tacón, van forrados de tela que va en conjunto con la falda. Las zapatillas de vestir también eran ornamentadas mediante hebillas.
A parte de todos estos elementos, hay muchos otros complementos del traje de la mujer valenciana, como pueden ser: abanicos, pañuelos de mano o zapatillas.

El taller de costura
de Pedrete